YO PIDO UN JUICIO JUSTO PARA CORREA

Emilio Palacio

Rafael Correa se quejó, desde su residencia europea, de que le niegan el derecho a un juicio justo en Ecuador.
Yo sé lo que eso significa. Lo viví en carne propia cuando me condenaron a tres años de cárcel y a pagarle a Correa varios millones de dólares.
Los jueces no me permitieron presentar pruebas ni testigos. Durante las audiencias estuvimos rodeados de policías y soldados armados. Decenas de correístas llenaron hasta el tope los tribunales, pero no le permitieron el ingreso a mis amigos y familiares. Una turba me atacó con piedras. La sentencia en mi contra se la llevaron redactada al juez Juan Paredes para que la firme. Me negaron el recurso de casación.
Mi acusador se auto proclamó “jefe de todo el Estado”, con lo que pudo meterle la mano a la Justicia y escoger a dedo a los jueces que me condenaron.
La audiencia de juzgamiento se realizó cuatro meses después de que comenzó el proceso, un tiempo récord.
No fui el único. Centenares de ecuatorianos soportaron similares tormentos.
A Correa en cambio lo procesan un fiscal y unos jueces que pasaron por los rigurosos filtros políticos que él impuso.
La audiencia de juzgamiento aún no termina, aunque ya pasaron nueve meses desde las primeras detenciones, y no sabemos cuánto faltará para una sentencia de primera instancia.
Después del juicio en mi contra me iniciaron tres procesos más. Correa amenazó con caerme “a patadas” si me encontraba en la calle. Para salvarme, tuve que huir del país y malbaratar mis bienes. No vivo en la pobreza, pero mi familia se tuvo que acostumbrar a un nivel de vida muy modesto.
Correa no tuvo que huir. Se fue hace dos años porque quiso. Se fue corriendo, cuando nadie lo perseguía, a la bella Europa, a Bélgica (un país considerado paraíso fiscal), donde nada le falta, y donde casi no hay indios, ni negros, ni cholos, ni playas, ni nevados, ni selva tropical, ni nada que le recuerde a ese Ecuador al que tantas veces juró adorar.
Correa dijo en su momento que todas las barbaridades en mi contra hicieron un juicio justo. Yo pido que no lo sometan a tantos atropellos como a mí. Que tenga un juicio justo. Pero eso sí, que sea un juicio apegado a la ley y a la Justicia, que con eso será suficiente para demostrar que fue uno de los dictadores más pillos de nuestra historia.