¿QUIÉN QUIERE SALVAR AL CORREÍSMO DE LA DESHONRA?

Emilio Palacio

Hay expectativa por saber si Rafael Correa termina en la cárcel por el caso Sobornos; pero no veo el mismo interés por la condena moral que recibirá el correísmo si el gobierno acoge la recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de convocar un acto público para que el Estado ofrezca disculpas y repudie a Correa por los abusos que se cometieron cuando nos condenaron a los directivos de diario El Universo y a mí.
En otros países se respetan los pronunciamientos de la Comisión. Eso lo saben hasta Correa y Glas, que por eso pidieron auxilio a la Comisión, alegando que Ecuador pisotea sus derechos. Ni ellos podrían dejar de reconocer la trascendencia moral de un acto como el que se propone.
El evento tendrá repercusión internacional porque en las pantallas de televisión no aparecerá el Estado repudiando al correísmo (puesto que el Estado es una abstracción) sino ex amigos de Correa y funcionarios de su partido Alianza País, el partido que Correa fundó y que lo llevó al poder.
Fabricio, su hermano mayor, lo repudió y todos vimos el daño moral que eso le causó. Ahora sus ex hermanos de partido repudiarán al correísmo. Cierto es que Alianza País ya no es la misma Alianza País. Han habido cambios, y los reconocemos. Sólo que en política, el pasado no se borra tan fácilmente. Por eso, el mismo acto, convocado más adelante, por otro gobierno y otras tendencias políticas, no tendría la misma repercusión.
La buena noticia es que por dos ocasiones, el 13 de junio y el 8 de noviembre del año pasado, se reunieron la Secretaría de Derechos Humanos, la Procuraduría y el Consejo de la Judicatura para determinar qué institución liderará la ejecución del acto. La mala noticia es que luego alguien le dio carpetazo a todo lo que se discutió.
No dirán que no hay plata, porque hace poquito se gastaron dos millones y medio de dólares en un circo, con payasos, magos y equilibristas.
Tampoco dirán que la coyuntura política no es adecuada, porque para negociar acuerdos comerciales y financieros, como se anuncia, hay que demostrarle al mundo que las cosas cambiaron.
El acto beneficiará incluso a funcionarios actuales. A los candidatos a cualquier dignidad (presidente, vicepresidente, asambleístas) los liberará del peso muerto de tantos crímenes que se cometieron. A los que ocupan cargos en la Procuraduría, Contraloría, Fiscalía, Consejo de la Judicatura, etc., les servirá para que no los asocien con Diego García, Carlos Pólit, Galo Chiriboga o Gustavo Jalkh.
Sólo queda una explicación entonces: Alguien quiere salvar al correísmo de la deshonra. Alguien cree que si convocan al acto se convertirán en Judas. Alguien quiere dejarle “el muerto” al próximo gobierno. (Así como le dejan “el muerto” de la deuda).
Dicho más claro, hay alguien que sigue siendo correísta.